De acuerdo a la Dra. Danièle Flaumenbaum, nuestra sexualidad tiene su origen en el clima emocional y afectivo de nuestras familias y, sin darnos cuenta, cargamos todavía -por muy liberales que parezcamos- con gran cantidad de prohibiciones y miedos heredados.
Además, existe una energía muy poderosa que puede tomar la delantera en este encuentro sexual: nuestra energía maternal, la cual nos hace comportarnos con nuestro hombre como si fuera nuestro hijo. Y como las madres son nuestro primer objeto de amor incondicional (para hombres y mujeres), es muy fácil para ambos caer en este juego de amor entre dos.
En ciertos momentos a ellos esto les conviene (cuando se trata de atenderlos, por ejemplo), pero durante las relaciones sexuales a nosotras nos hace sentir -inconscientemente, por supuesto- ¡realmente muy incómodas!
Es sumamente importante que nos demos cuenta de que el amor maternal que sentimos no es suficiente para vivir plenamente nuestra vida de mujeres adultas ni para el buen funcionamiento de nuestra pareja.
Debemos descubrir profundamente nuestro placer como mujeres y reconocer la energía que invade nuestro cuerpo y nos revitaliza durante el encuentro sexual con nuestra pareja.
El amor adulto debe vivir plenamente su sexualidad y festejar el encuentro de los sexos... Y eso, ¡realmente vale la pena aprender!
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